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Ruta por el litoral de Cádiz

Los meses de primavera son perfectos para hacer una escapadita, aunque sea sólo de un fin de semana, a la costa de Cádiz. Los motivos son obvios: las temperaturas suelen ser agradables, el precio del alojamiento es asumible y, lo que es más importante, se puede disfrutar casi en soledad de sus inmensas playas.

 

Una de las rutas que os recomendamos seguir es la que conduce desde Cádiz a Tarifa. Si llegáis a la capital gaditana en tren se puede salir de la estación directamente en coche de alquiler, ya que Europcar dispone de una oficina en aquel lugar, y así no perdemos ni un minuto.

 

Si es la primera vez que visitáis esta ciudad os sorprenderá su tamaño y su ubicación, es una de las capitales más pequeñas (territorialmente) del país y está unida por una carretera a la península (en sus orígenes era una isla). Pero tenemos ganas de playa así que pongámonos en marcha alejándonos del mar sólo lo imprescindible.

 

Conil-1

 

San Fernando y Chiclana son las primeras poblaciones que encontraréis en vuestro camino, ambas cuentan con núcleos de población que disponen de todos los servicios de una ciudad y atractivas playas pero seguid camino de Conil de la Frontera donde se puede hacer el primer alto en el camino. Esta población, que en verano bulle al son que marcan miles de visitantes, en esta época del año es tranquila, incluso demasiado tranquila a veces. Los fines de semana de mayo y junio se suelen organizar diversas jornadas gastronómicas que, además de animar el pueblo, son la excusa perfecta para probar las delicias típicas del lugar. Uno de los productos más valorados es el atún rojo de almadraba, el cual cuenta con una serie de eventos englobados bajo el nombre de la Ruta del Atún (del 8 de mayo al 8 de junio de 2015).

 

Conil-playa

 

Algunas visitas muy recomendables en la localidad son la Torre de Guzmán, desde cuyas almenas se adivina la maraña de calles del barrio de pescadores; las casas blancas, con la ropa tendida en las azoteas; las iglesias y las espectaculares playas. Merece la pena pasear por la orilla del mar desde la playa de Los Bateles (junto al paseo marítimo) hasta la Fuente del Gallo (si la marea lo permite) y disfrutar de los arenales y la fuerza del océano.

 

Conil-playa-2

 

Tras conocer Conil os proponemos continuar hasta Barbate. La carretera más agradable para llegar a este municipio es la que sigue la línea de costa (A-2233) y que se adentra en el Parque Natural de la Breña y Marismas del Barbate (si no tenéis prisa evitad la carretera nacional o la autovía). A ambos lados de la carretera veréis rótulos que indican distintas rutas que peinan este precioso parque natural, una de las más interesantes es la Ruta de los Acantilados. Antes de llegar al núcleo de población merece la pena hacer una paradita en la playa de la Yerbabuena, una ensenada tranquila de aguas verde-azules que invitan al baño. Junto a la misma, se encuentra el puerto pesquero con sus embarcaciones típicas, y un poco más adelante comienza el paseo marítimo donde es un placer tomar una cerveza en alguna de sus terrazas mientras os deleitáis con la playa del Carmen.

 

Barbate-playa-Yerbabuena

 

Barbate es conocido por sus salazones y la famosa “mojama de atún”. Un buen lugar para comprarla y, de paso, visitar alguna factoría (como Herpac que tiene visitas guiadas) es en el polígono del Olivar, donde también se encuentra el Museo del Atún.

Zahara de los Atunes, una población de Barbate, ha crecido tanto en la última década que cuesta reconocerla en las fotografías que los bares exhiben en los locales. Para acceder a la misma tomad desde la N-340 el desvío de la comarcal CA-2221. De esta localidad se pueden destacar tres cosas: su infraestructura hotelera, sobre todo complejos de apartamentos; sus estupendos restaurantes (La Taberna del Campero, por ejemplo); y las playas de aguas turquesas.

 

Aunque sin ganas de dejar este lugar hay que proseguir la ruta hasta Tarifa (por la N-340 o E-5), haciendo una parada previa en las ruinas romanas de Baelo Claudia, una visita más que obligada. Impresionante su museo y aún más el estado de conservación de este asentamiento que posee todos los elementos propios romanos (foro, decumanus, casas, etc.).

 

Tarifa-1

 

Junto a las ruinas, la playa de Bolonia, cuya forma es de media luna, se muestra espectacular. Una imagen tan sorprendente como la de las playas tarifeñas de Valdevaqueros o Los Lances donde los aficionados al kitesurfing  cubren el cielo con centenares (y no exageramos) de cometas de colores.

 

Tarifa-2

 

Un poco más relajante es el paseo por el pueblo de Tarifa donde su trazado árabe juega a sorprenderte con recovecos, plazas, pastelerías (como La Tarifeña, donde se conserva la tradición de los pastelillos de antaño sin perder la creatividad), el castillo de Guzmán El Bueno, el puerto pesquero o la plaza de Abastos. Sin olvidar los numerosos bares, restaurantes y pubs donde disfrutar tanto de día como de noche.

 

Bolonia1-baja

 

Os aseguramos que después de tres días por estos lares veréis la vida de una forma más luminosa y preparados para regresar a la rutina un poco más optimistas.

 

Por Pepa García.

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