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Road trip: la carretera de los tesoros de la Costa Brava

Siéntate al volante de tu coche de alquiler de Europcar y descubre las carreteras catalanas y los múltiples tesoros de esta región de España, tan orgullosa de su identidad como de su patrimonio.

Partiendo de Barcelona, capital económica y ciudad cosmopolita, conocida por su ambiente festivo y su patrimonio histórico, desfilarán por tu espejo retrovisor los distintos paisajes del litoral turístico de la Costa Brava, salpicados por pueblos de pescadores ubicados en las montañas, pintorescos monasterios, calas vírgenes, playas ideales para relajarse y viñedos.

Escapada a Lloret de Mar por la carretera de la costa

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Una vez que hayas dejado atrás las Ramblas, la Sagrada Familia, el Parque Güell y todos los encantos de la capital catalana, el resto de tesoros de la Costa Brava quedarán a tu alcance en coche, a unos 80 kilómetros de distancia, a través de la carretera de la costa.

Al llegar a Lloret de Mar, descubrirás una ciudad llena de contrastes, mézclate en las fogosas fiestas de la juventud catalana o pasea por rincones de naturaleza virgen. Construida en un territorio lleno de historia y tradición, esta pequeña ciudad costera alberga un gran número de eventos culturales y festivos, incluyendo las famosas fiestas de primavera.

Al tomar la nacional GI-682, recorrerás la costa y descubrirás otra Lloret: más que un popular destino turístico, es un lugar dedicado a la naturaleza, con numerosas ensenadas, densas pinedas, calas salvajes y varias playas de arena dorada que invitan a la relajación y la calma, como Santa Cristina, Canyellas o Cala Banys, accesible en coche desde el castillo de Sant Joan.

Destino: Girona, en el corazón de la Cataluña más auténtica

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Solo tardarás media hora en recorrer en coche los 42 kilómetros que separan a la bulliciosa Lloret de la tranquila Girona y descubrir la Cataluña más auténtica, un lugar cuyas fiestas rinden homenaje a la riqueza del patrimonio histórico local y las tradiciones de una provincia orgullosa de su identidad.

Fundada por los romanos como un importante enclave sobre la Vía Augusta, el eje estratégico que conectaba la Galia con la península Ibérica, Girona merece que te detengas a descubrirla. Con los Pirineos como telón de fondo, ubicada en la confluencia de cuatro ríos, Girona tiene un encanto innegable. ¿Se deberá quizás a su pintoresco casco antiguo cuyas murallas, catedral y antiguos baños árabes son el testimonio de un fascinante patrimonio histórico? ¿A un estilo de vida que se puede sentir en sus mercados o en sus animadas calles? ¿O es quizás por los deliciosos descubrimientos que te esperan en sus restaurantes, incluyendo no menos de 13 estrellas Michelin que alberga la provincia de Girona y en los que se combinan las recetas tradiciones locales con las últimas innovaciones gastronómicas? ¡En cualquier caso, no te arrepentirás de tu visita a la “Florencia catalana”!

Ampurias: puerta de entrada a la Cataluña histórica

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Desde Girona, en menos de una hora por las carreteras catalanas, llegarás a Ampurias, emblemático puerto de entrada de la antigua civilización griega en la península Ibérica y el lugar donde atracó la llama olímpica en 1992. A unos dos kilómetros al norte del pueblo turístico de L’Escala, podrás aparcar tu coche y visitar el yacimiento arqueológico grecorromano. No tendrás más remedio que sucumbir ante los encantos de los paisajes mágicos de Ampurias, con sus espectaculares ruinas en playas que se extienden a lo largo de kilómetros.

Cadaqués, una parada que merece la pena

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Ubicado entre el mar y las montañas, al este de la España peninsular, Cadaqués es uno de esos hermosos pueblos de la Costa Brava que merecen una parada en tu hoja de ruta. Accederás a ella a través de Roses, siguiendo una serpenteante carretera que atraviesa calas de piedras o arena a lo largo de veinte kilómetros. Al final del trayecto, tómate tu tiempo para pasear por la iglesia y las casas de Cadaqués e imprégnate del encanto intacto a pesar de los años de esta isla, fuente de inspiración de pintores tan famosos como Picasso o Dalí.

Cap de Creus, de la carretera de los acantilados a la ruta del vino.

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En el extremo oriental de la península Ibérica y los Pirineos, tu periplo te llevará al parque natural del Cap de Creus, un promontorio escarpado bañado por las azules aguas del Mediterráneo. La carretera de los acantilados ofrece unos paisajes inolvidables, con vertiginosos acantilados y pequeñas calas.

En el camino, permítete una parada gourmet para descubrir los placeres insólitos de la Costa Brava y los Pirineos: el pollo con langosta, las albóndigas con sepia…

Y sigue dándole placer a tu paladar en la ruta del vino en la región del Ampurdán, donde, cerca del Cap de Creus, podrás disfrutar del enoturismo y descubrir la esencia del territorio catalán en su tradición más pura. Famosos por resistir a la Tramontana que sopla en la región, sus reputados viñedos, situados entre mar y la montaña producen cepas de garnacha con etiqueta AOC. Probarás el sabor de sus tintos, el frescor de sus blancos y la ligereza de sus rosados en los restaurantes de los alrededores. ¡Eso sí, tómate tu tiempo antes de volver a ponerte al volante!

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