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Historia de los coches eléctricos (I) Los orígenes

 

Podrías pensar que el coche eléctrico es un invento relativamente reciente por no estar todavía instaurados hoy en día con gran fuerza en el mercado automovilístico, aunque es un sector en constante crecimiento. Pero los orígenes de los coches eléctricos datan de hace casi 200 años. Hagamos un recorrido por su historia desde el S. XIX:

 

 

 

Antecedentes

 

La invención del primer modelo de vehículo eléctrico se atribuye a distintas personas: en 1828 el inventor húngaro Ányos Jedlik desarrolló un primitivo motor eléctrico, mientras que en 1834 el norteamericano Thomas Davenport creó una pequeña locomotora eléctrica. En 1838 el escocés Robert Davidson diseñó un modelo similar al de Davenport, que alcanzaba los 6 km/h, y entre 1832 y 1839 Robert Anderson equipó un carruaje con motor eléctrico, en lo que podríamos decir que fue el primer vehículo eléctrico de la historia.

1-Jedlik

Todos estos modelos tenían motores eléctricos alimentados por pilas no recargables y generalmente muy pesadas, lo que complicaba el desarrollo de este sector. Esto empezó a cambiar en 1859, cuando el francés Gaston Planté inventó una batería recargable de ácido de plomo, base de las futuras baterías recargables, que fueron evolucionando durante las siguientes décadas del S. XIX hasta que en 1880 se comienzan a fabricar en serie vehículos eléctricos.

 

Electrobat, el primer coche eléctrico funcional

 

El Electrobat fue el primer coche eléctrico funcional en 1894, creado por el ingeniero Henry Morris y su amigo el químico Pedro Salom en tan sólo dos meses.

2-Electrobat

Con ruedas delgadas y altas de acero, tenía un aspecto que recordaba al de un carruaje sin caballos, pero era capaz de recorrer 160 kilómetros con una sola recarga de sus baterías, que pesaban más de 700 kilogramos. En total este coche pesaba más de 2.000 kilogramos, y tenía dos asientos delanteros, y espacio para hasta cuatro personas en la parte trasera. Tras la presentación en sociedad de este prototipo, el Electrobat recorrió miles de kilómetros sin complicaciones, y al año siguiente entró en producción. Podía alcanzar los 32 km/h, con una autonomía de unos 40 kilómetros por carga.

Llegó a existir una nueva versión, el Electrobat 2, con ruedas neumáticas, más pequeño y ligero: sus baterías pesaban 90 kilogramos, y el coche en total 800 kilogramos. Sin embargo, sólo podría transportar a una persona y su autonomía era menor.

 

El apogeo de los coches eléctricos

 

En pocos años los coches eléctricos conquistaron el mercado, y se vendían mucho más que los primeros coches de gasolina. Éstos fallaban más, tenían que ser arrancados con manivela, eran muy ruidosos, y además su combustible no era fácil de comprar en la época.

El coche eléctrico de finales del S. XIX y principios del S. XX era más fiable, no necesita manivela, no hacía ruido, era veloz y tenía una autonomía y coste razonables para los usuarios. Se estima que en 1900 en Estados Unidos, el 38 % de los coches eran eléctricos, frente al 22 % de coches de gasolina. El 40 % restante todavía pertenecía a vehículos de vapor.

3-La-jamais-contente

 

En 1899 fue un coche eléctrico con la peculiar forma de un torpedo, La Jamais Contente, el que superó la barrera de los 100 km/h por primera vez. En 1911 Thomas Edison mejoró las baterías, con nuevos modelos recargables de níquel-hierro, aumentando la autonomía de los vehículos, que ya llegaban hasta los 130 km/h. Los eléctricos fueron los líderes del mercado, llegando a venderse 10 veces más que los coches de gasolina, pero su declive comenzó poco después: llegaron el motor de arranque en 1912, la producción en masa mecanizada de Ford y el abaratamiento del precio del combustible, cambiando el mercado radicalmente.

 

Fotos destacada, 1, 2 y 3 en CC: Wikimedia Commons.

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