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Guía para vivir Lanzarote

Una isla aparentemente pequeña que tiene tanto que ofrecer… Las fotos que traigas de tu viaje nunca le harán justicia a Lanzarote.

Salimos desde el aeropuerto de Adolfo Suárez Madrid Barajas un viernes por la mañana. Hemos decidido probar una oferta que nos incluye el avión y el coche para movernos por la isla. De esta manera dejamos todo atado antes de salir para no llevarnos ninguna sorpresa. Además, somos asiduos a coger vuelos con esta compañía bastantes fines de semana, y  con esta oferta acumulamos  más millas de Air Europa (próximamente será un viaje gratis)  y nos hicieron descuento en Europcar.

Tras dos horas de avión llegamos a Lanzarote y notamos el cambio de clima, la humedad y hasta la fuerza del viento, todo muy distinto a Madrid.

Nos espera un coche de alquiler en el punto de recogida del aeropuerto que nos acompañará durante toda nuestra aventura por las carreteras de Lanzarote. Llegamos a la isla con bastante información de qué hacer y a dónde ir. Tras recorrerme la isla lo voy a  compartir contigo.

Hay unos “imprescindibles”, que nadie que cruce el charco hasta allí, puede perderse.

Qué es obligatorio ver en Lanzarote

Timanfaya: el Parque Nacional de la isla, un paraje sorprendente cubierto de lava. Para poder visitarlo tienes tres rutas guiadas muy interesantes pero que debes reservar con antelación: Ruta Tremesana, Ruta Litoral y Montañas del Fuego. Esta última se hace en autobús y atraviesa la zona de volcanes del parque natural. Uno de los paisajes más impactantes, por su belleza exclusiva.

Timanfaya (Lanzarote)

Cueva de los Verdes, Jameos del Agua y Jardín del Cáctus. Estas tres paradas obligatorias están muy cerca entre sí. La naturaleza volcánica de la isla nos sorprende una vez más con los Jameos, y la Cueva de los Verdes. Unas formaciones que nos transportan muy lejos de la ciudad de la que partimos el día anterior. En el jardín del Cáctus encontramos la enorme diversidad de cáctus a nivel mundial.

Playa Lanzarote

Como es natural, también apetece un poco de playa. Las calas de la isla son (como no podía ser de otra manera) oscuras, formadas a partir de sedimentos volcánicos. Pero encontramos un par de ellas perfectas para desconectar, más parecidas quizás a las de otras islas. La playa del Papagayo y Famara. La primera es una calita recogida, de arena blanca y agua clara. Los atardeceres en la Playa del Papagayo son impresionantes, encima de la cala hay dos chiringuitos desde donde te puedes posicionar muy bien para ver la “hora bruja”. Famara es un pueblo al norte de la isla, donde se practica surf y demás deportes acuáticos. Como es lógico el viento de la isla se siente aún más  fuerte en esta zona,  pero las vistas y el paseo por la orilla es una experiencia que no debes dejar pasar.

Hay tanto que ver en Lanzarote…que no acabaríamos nunca. Así que anímate y escápate unos días, siempre hay buenas ofertas tanto en vuelos, como en alquiler de coche. Te aseguro que no has visto jamás una isla como esta.

 

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