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Ganadores del concurso de Halloween de Europcar

El concurso de Halloween de Europcar de este año 2015 finaliza hoy y ahora llega el temido momento en el que tenemos que desvelar a sus 10 ganadores. Cada uno de ellos se llevará una entrada doble para PortAventura, que podrán canjear en cualquier momento hasta fin de año. Hemos recibido muchas y muy variadas respuestas a la pregunta “¿qué es lo que más miedo te da y por qué?”, y nos hemos quedado con estas 10 por ser las más originales, sorprendentes e ingeniosas.

 

Susana, como buena madre, teme que le pase algo a sus hijos y nos contaba una pequeña anécdota con uno de ellos jugando al escondite… “Me da miedo que algo les pase a mis dos hijos. Recuerdo una vez de vacaciones que el pequeño se escondió detrás de un árbol y aunque solo pasaron unos segundos sin verle, creía que me moría. Es la sensación a la que tengo más pavor, pensar que algo les pueda pasar porque lo son todo para mí”. ¡No les pierdas de vista si te los llevas a PortAventura!

 

A Cristina, como a muchos otros participantes en el concurso, lo que le da miedo son esos pequeños bichos: las cucarachas. Su relación de temor – odio empezó en su trabajo con una curiosa y friolera cucaracha que no creemos que termine pagándole la hipoteca: “Lo que más miedo, pánico, terror, pavor me da son…. ¡¡¡LAS CUCARACHAS!!! Todo empezó un día cualquiera en el trabajo… Tan tranquila iba yo a mi taquilla para cambiarme el uniforme por mi ropa… Pues bien, me cambio y hablando tan tranquila con una compañera noto algo moverse por mis piernas… os imagináis qué era, ¿¿verdad?? Sí señor, una simpática y curiosa cucaracha que no tenía otro sitio donde ir que fue a parar a mis pantalones, ¿no era lo suficientemente grande la empresa? ¿No habría rincones donde esconderse? ¿Tendría frío? Aún no entiendo cómo pasó, pero ¿por qué a mí? Yo no había hecho nada… El caso es que desde ese día soy su enemiga nº1, bueno más que enemiga digamos que somos incompatibles. Sólo deciros que el día que vea una en casa, le dejo las llaves y la escritura de la casa toda enterita para ella. Pero eso sí, que por lo menos siga ella pagando la hipoteca, ¿no?”.

 

María descubrió el verdadero terror al irse a vivir sola: ¡la limpieza del baño no es mágica! “¿Miedo? No sabes lo que es el miedo hasta que vives solo y ves que el baño no se limpia por arte de magia”.

 

Dolo se las ingenió con una respuesta creativa a la hora de contarnos que le daba miedo no ganar el concurso. ¡No temas, eres una de las ganadoras!

 

“Lo que más miedo me da es:
(E)star
(U)n
(R)ato
(O)ptando
(P)ara
(C)onseguir
(A)trapar
(R)egalazo
y no ser una de las afortunadas… miedito me da…”

 

El miedo a volar de Carla nos dejó sorprendidos, así que esperemos que a PortAventura vaya en un coche de alquiler con Europcar: “Mucha gente se sorprende cuando digo que me da miedo volar. El avión es el medio de transporte que menos me gusta, Hace tres años, cuando volvía de Argentina a España, pasé por una turbulencia muy fea. Había tormenta eléctrica en Buenos Aires y tuvimos que sobrevolar Ezeiza durante cuarenta minutos. El avión se sacudió tanto —sumado a los vómitos de la gente y a la visibilidad cero— que pensé que se iba a partir al medio y adiós mundo cruel. Le agarré la mano a mi compañera de asiento, cerré los ojos y, cuando aterrizamos en España, lloré. Desde ese día me pongo muy nerviosa cuando estoy en un avión y trato de subirme lo menos posible. Un año y unos meses después volé de España a Peru, y por suerte me tocó una mujer al lado que me charló todo el viaje, me agarró la mano y me ayudó a distraerme. aunque el avión despegó con tormenta y también hubo bastante turbulencia y entré en pánico. lo pasé mal todo el vuelo, cada mínimo movimiento pensaba: se cae se cae se cae se cae. Me resulta muy incómodo sentir estas cosas y pasar por tanto estrés, pero a la vez es incontrolable. Los miedos son irracionales y la imaginación negativa no tiene límites. La fobia, además, suele agarrarme cuando ya estoy sentada dentro del avión, con el cinturón puesto, a punto de despegar. En ese momento pienso: “¿Por qué estoy aqui otra vez? Me quiero bajar”. Cada movimiento me asusta, los pozos de aire me desesperan y lo único que pienso es en llegar a tierra firme lo más rápido posible para no tener que subirme a un avión nunca más en mi vida es horrible”.

 

Un coche con una avispa dentro… ¡eso sí que da miedo!

 

Hay cabelleras que dan miedo… ¡recuerda llevar espuma a PortAventura, Angels! “Lo que me da más miedo es la cara de mi hija cuando se me olvidó comprar espuma para el pelo. Los tiene rizados pero se le rizan aún más. Pero es un amor timu Emma!”.

 

La historia de terror de Rubén y su enfrentamiento con el montaje de muebles también nos ha conquistado: “Lo que más temo es cuando mi mujer viene y me dice “Cariño, he pensado en comprar un armario/sofá/mueble nuevo para ______(aquí podéis poner la habitación que queráis de la casa)” y claro, eso desencadena en mí una serie de reacciones como son: temblores,convulsiones, sudores fríos, etc… Porque ella está enganchada al laberinto ese que los suecos llaman tienda. Bueno, tienda “tú lo ves, tú lo coges, tú lo montas”. “Es más barato” dice, porque el tiempo que yo empleo resolviendo el jeroglífico de instrucciones y montando el engendro, ese tiempo es gratis, claro. Y lo peor de todo es cuando crees que has terminado, que has vencido, , viene ella y me dice “¡UY, aquí tiene un defecto el armario!” ¡¡¡HORRORRRRR!!! ésto empeora las cosas, porque entonces me toca desmontar y volver una vez más allí. Vuelvo con una pieza nueva, reluciente, en la que ni el CSI encontraría una sóla huella… Pues bien, mi mujer la encuentra, y no una huella, sino otro defecto. Con el último mueble que compré, tres veces tuve que volver… Así que si queréis verme temblar de miedo, meterme allí y cerrad por fuera, y si queréis ver en mí el terror más absoluto, meter a mi mujer conmigo”.

 

Los ordenadores también pueden llegar a dar mucho miedo, ¿pero tanto como para mantener uno encendido durante 5 años?

 

Y por último, Laia nos resumía su mayor miedo en tres palabras verdaderamente estremecedoras: “tenemos que hablar”. ¡Felicidades a los 10!

 

 

Foto 1 en CC: Wikimedia Commons.

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