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Fin de semana sin parar por Mallorca

Le sacamos el máximo partido a la isla de viernes a domingo

La primera vez que pisas las Baleares sabes que un trocito de ti se va a quedar en la isla, hagas lo que hagas siempre se queda corto y necesitamos más días para despedirnos de este paraíso bañado por el mar.

En un principio, pensábamos dedicarle una semana a recorrer la isla y a disfrutar de sus paisajes, pero por circunstancias y (alguna oferta interesante que encontramos), nos decantamos por un fin de semana de disfrutar y no parar.

Si vamos a cualquier isla, el coche se convierte en algo más que fundamental. Nos aporta libertad de movimiento y llegar a lugares, que de lo contrario, nunca habríamos pisado. En esta ocasión nos dimos un capricho: recorrernos la isla en un descapotable, una experiencia que queríamos probar y que nos terminó pareciendo la mejor de las ideas.

Os proponemos una guía para exprimir Mallorca en tres días: coleccionando experiencias

DÍA 1: LLEGADA MALLORCA-PLAYA DEL MURO

Después de una hora y media de avión desde Madrid salimos del aeropuerto con un paisaje que te hace olvidar los atascos del día a día y las horas frente al ordenador. Desde el propio aeropuerto recogimos el coche que teníamos reservado, de la gama Selection (para elegir el modelo descapotable que queríamos, un Audi A5 Cabrio que nunca habíamos probado)

Ya montados en él, con nuestro capricho de cuatro ruedas (y toda la isla por delante), nos fuimos al hotel que reservamos en el casco histórico de Palma para dejar, mejor dicho, tirar las maletas y salir corriendo a respirar la isla. Nuestro primer destino fue acercarnos al mar. La Playa del Muro, al noreste de la isla nos pareció bastante atípica. Esta playa kilométrica nos permite darnos unos largos paseos a la orilla del mar con sus aguas cristalinas. Nada mejor que este paseo para percatarnos de lo lejos que se ve la rutina desde Mallorca.

Para cenar en la isla hay toda la variedad que queramos. Nosotros decidimos ir al típico restaurante  mediterráneo en Can Picafort y pudimos huir de los bares masificados. Al final se nos hizo tarde y volvimos al hotel para descansar y poder aprovechar el sábado desde por la mañana temprano, que había mucho que ver en poco tiempo.

 

DÍA 2: SIERRA TRAMUNTANA

Desde un descapotable se ve la isla de otra manera. Una mañana llena de luz, perfecta para recorrer la isla en coche y después realizar alguna ruta a pie. Tuvimos un buen paseo por carretera atravesando Mallorca hasta llegar a la Sierra de Tramuntana.
Sierra de Tramuntana, recorrer isla Mallorca

Patrimonio de la Unesco, la sierra ofrece unas vistas y unas actividades que poco tienen que ver con lo que se nos muestra de la isla en televisión. Montañas cubiertas de verde y unas vistas impresionantes. Aviso: el contraste del mar con la montaña provoca un gran impacto en el turista.

Aprovechando que estábamos en este lado de la isla dedicamos la tarde a conocer Sóller, un pueblo muy pintoresco en el norte de la isla (seguimos en la Sierra Tramuntana) y después a nos dirigimos a Andratx. Un municipio que suele atraer a celebrities de todo el mundo por la belleza de sus paisajes. Encontramos varias calas interesantes como la de Llamp o Cala d´Egos con sus aguas cristalinas, esos paraísos que si que conocemos de revistas y anuncios (y a los que siempre hemos querido ir). Para acabar la jornada apetece (y mucho, ya lo veréis) un paseo por el Puerto de Andratx,  un puerto en el que antiguamente se veía a los pescadores faenando y cuyo paisaje ha cambiado drásticamente en los últimos años. Las embarcaciones actuales están más enfocadas al ocio. Por cierto,  desde el mar podemos observar las magníficas mansiones que asoman en las cumbres.

 

DÍA 3: CATEDRAL DE SEU Y CASCO HISTÓRICO

Para el último día nos reservamos Palma de Mallorca. Lo cierto es que cuando vas a la isla lo que más apetece es disfrutar del paisaje, así que pospusimos la ciudad para la última jornada.

Uno de los atractivos que tiene a nivel arquitectónico es el típico patio mallorquín y que podemos encontrar en casi cualquier rincón del centro. Pero, sin duda, la visita obligada es a La Seu, la Catedral de Palma, de estilo gótico y que se terminó de construir en 1601. Es la segunda catedral gótica en altura y resulta imponente para los turistas que nos acercamos a ella.

Catedral de Palma, turismo Mallorca

Tras dar un paseo por Palma, recorriendo el casco histórico y haciendo una parada para comer, volvemos a subirnos a nuestro Cabrio descapotable y nos despedimos de la isla de camino al aeropuerto. Atrás dejamos el paisaje, pero nos llevamos una gran experiencia.

Dos días y medio no son suficientes para ver Mallorca, pero nos quedamos con unas pinceladas de la isla y reservamos las ganas para la siguiente ocasión, una nueva aventura.

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