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Explore la magnífica región del Algarve en el sur de Portugal

El Algarve es una espléndida región portuguesa para recorrer. Sus ciudades y sus pueblos auténticos al borde del mar, su riqueza cultural proveniente de diferentes colonizaciones, su gastronomía local variada, su patrimonio arquitectónico y la hospitalidad de sus habitantes lo convierten en un destino a descubrir urgentemente. Para desplazare a lo largo de la costa y disfrutar de máxima autonomía, el automóvil continúa siendo el medio de locomoción por excelencia. https://www.europcar.fr/agences/portugal Las carreteras están en excelente estado y los paisajes costeros hacen del trayecto un auténtico momento de felicidad. Programe sin tardar más un periplo por el sur de Portugal, de Faro a Aljezur, pasando por Tavira, Albufeira, Silves y Sagres.

Faro, capital del Algarve

1_Faro

Situado en el extremo sur del país, Faro es de una belleza arquitectónica impresionante. https://www.europcar.fr/agences/portugal/faro La ciudad vieja, rodeada de una muralla romana es ideal para pasear. Callejee por las callejuelas adoquinadas y visite los diferentes lugares de la ciudad. No se pierda el foro romano, el palacio episcopal, sus numerosos teatros o también el museo arqueológico, situado en un antiguo convento del siglo XVI. Durante su paseo, entre en alguno de los numerosos restaurantes y deguste alguno de los platos locales. Deje que sus papilas saboreen un cataplana, un excelente plato típico de la región a base de marisco. Faro es también famoso por sus espléndidos campos de golf, así como por su extensa playa de arena situada en una isla.

Tavira y sus pájaros

2_Tavira

Nada más salir de Faro, dedique un tiempo para ir a admirar los numerosos pájaros salvajes que se encuentran en el parque nacional de la Ría Formosa. Lo habrá comprendido, para visitar la región y descubrir el “verdadero Portugal”, se imponen algunos desplazamientos y el coche es ideal porque los puntos de parada son numerosos. Y qué placer conducir a lo largo de las magníficas costas mediterráneas para llegar a Tavira. Esta pequeña ciudad de 25 000 habitantes le seducirá por su encanto. Ciudad histórica, se dará cuenta fácilmente de las diferentes épocas por las que pasó, concretamente romana y mora. Tavira es una ciudad tranquila. Su pequeño puerto de pesca y su mercado moderno se yuxtaponen con barrios de pasado histórico glorioso. Así, al final de un laberinto de calles adoquinadas, encontrará un puente romano, jardines históricos, así como iglesias de diferentes épocas. Disfrute de una de las numerosas plazas con sombra para degustar cualquiera de los excelentes frutos de la región.

Sagres, Albufeira, Silves… ciudades auténticas

3_Sagres

En el camino que le lleva a Sagres, haga una parada en Albufeira. https://www.europcar.fr/agences/portugal/albufeira Estación balnearia de la región, las playas aquí son magníficas y algunas casi vírgenes. Encontrará espléndidas bahías, así como una sorprendente agua turquesa y cristalina. Con un poco de suerte, ¡podrá ir incluso al encuentro de un delfín! Después retome la carretera hacia el oeste, hasta Silves. Su castillo, uno de los mejor conservados de la región, forma parte de los sitios a visitar. Antigua base de comercio fenicia, después capital del pequeño reino musulmán del Algarve, Silves es una pequeña ciudad aislada y retirada, lejos del movimiento de las estaciones balnearias. Disfrute de la tranquilidad para degustar uno de los numerosos dulces locales, como el Dom Rodrigos o el Colchão de Noiva. Descubrirá igualmente aquí la hospitalidad y el calor humano de sus habitantes. A lo largo de todo el trayecto, se dará cuenta de los numerosos campos de almendros, higueras y olivos, de los que el país es un gran productor.

Aljezur y sus tesoros

4_Aljezur

Termine su periplo con el auténtico pueblecito de Aljezur. Situado en el interior del país, en el límite con el parque natural de Vicentine, quedará estupefacto por la arquitectura morisca, sus casas blancas y sus callejuelas. Auténtico flechazo, este pueblo entre tierra y mar posee unas vistas únicas sobre el océano, pero también sobre los campos de la región. Un verdadero remanso de paz. Sin embargo, el destino hay que ganarlo. Para llegar a este pueblecito de 5 000 almas, tendrá que circular por carreteras con curvas sinuosas bordeadas con pinos y eucaliptus. Una auténtica delicia para su vista y su olfato. No deje de dar una vuelta a las playas vecinas. Bordeadas de acantilados con peñascos negros espectaculares, son lugares muy valorados por los surferos. Además, los numerosos colores de las dunas y de la vegetación exuberante le maravillarán y terminarán por hacer que se enamore de esta espléndida región del Algarve.

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